LOS NIÑOS/AS TAMBIÉN SE PREOCUPAN, ¿CÓMO IDENTIFICARLO Y AYUDARLES?

LOS MÁS PEQUEÑOS TAMBIÉN SE PREOCUPAN...
CÓMO DETECTARLO Y PODER AYUDARLES

A estas alturas, nadie es ajeno a la crisis del coronavirus, tampoco los/as niños/as. Ellos/as también perciben la alarma social. Captan que todas las conversaciones en casa versan sobre el mismo tema, lo que puede generarles incertidumbre, preocupación, angustia e incluso un cuadro de estrés. Por ello, a continuación encontrarás indicadores de ansiedad que te pueden servir de ayuda tanto ahora como después.


SIGNOS DE PREOCUPACIÓN EXCESIVA

Cuando la preocupación se vuelve excesiva, el niño/a puede pasar de vivir en un estado de tensión constante que va afectar a su rutina diaria, su forma de percibir el mundo y a su estado de ánimo, impidiéndole llevar un desarrollo normal. Por tanto, hemos de estar atentos a esas situaciones.

 ¿Cómo podemos darnos cuenta de si nuestro hijo/a se preocupa en exceso?

Veamos algunos indicadores:

  • El niño/a pasa mucho tiempo ensimismado/a y repite una y otra vez que le preocupa.
  • El niño/a se abstrae en su preocupación y le cuesta centrarse en lo que está haciendo aquí y ahora.
  • El niño/a manifiesta malestar y ansiedad. Puede llorar, enfadarse, ponerse más mimoso o, por el contrario, estar más irritable.
  •  El niño/a se queja de dolores de cabeza, de estómago, está nervioso/a, inquieto/a, presenta dificultades para dormir, etc.
  • El niño/a puede estar hipervigilante, convencido de que algo mala va a ocurrir.
  •   El niño/a no realiza las tareas cotidianas. Si las hace es con dificultad.
  • El niño/a comienza a filtrar lo que sucede de manera negativa, es decir, se centra en las cosas negativas y no ve lo positivo.
  •  El niño/a evita situaciones que le molestan.

 

PAUTAS QUE NOS PUEDEN AYUDAR A TRABAJAR CON NUESTROS HIJOS/AS

Algunas pautas que pueden ayudarnos en el manejo de las preocupaciones de nuestros hijos/as:

  •   Identificaremos la preocupación. Por qué aparece, como se presenta, cuándo y dónde surge. Para ello podemos utilizar un registro, escribiendo las respuestas a las anteriores preguntas. Además, observaremos si el niño tiene una o varias preocupaciones y cuanto de malestar le ocasionan.
  • Enseñaremos a nuestro hijo/a a que pueda aplazar su preocupación. Así aprenderá a autocontrolar su emoción y el pensamiento pues si estamos todo el día hablando de ellas, crecen y nos impiden disfrutar de las cosas de casa día, adueñándose de su cabecita y de su ánimo. Por tanto, estableceremos un tiempo concreto al día para hablar de las preocupaciones. Podemos sugerirle que las escriba y las guarde en la caja de las preocupaciones (véase el apartado “Juegos” más adelante)
  •  Observaremos que no estamos reforzando la preocupación. Por ejemplo, si le damos excesiva atención a la preocupación, podemos estar aumentándolas.
  • Entrenaremos a nuestros hijo/a en la resolución de los problemas que le preocupan. Si los problemas son inmediatos  se pueden modificar, ¡vamos a por ellos! Si no pueden cambiarse, vamos a trabajar la aceptación y el vivir “aquí y ahora” (véase el juego “Que ha cambiado en casa”). Si los problemas son irreales e improbables, le ayudaremos con un mensaje muy claro y contundente “ESO NO VA A PASAR”. Cuando los niños/as sean un poco más mayores, podremos utilizar las pruebas de realidad. Si los niños/as tiene dificultades para interactuar con otros, podemos entrenarles en habilidades sociales.
  •  Prepararemos a nuestro hijo/a para afrontar aquellas situaciones que sabemos que les pueden hacer sentir ansiedad o preocupación. Por ejemplo, si sabemos que le preocupa quedarse solo con los abuelitos, digámosle quien estará allí, que pasará y a quién podrán recurrir si está preocupado. Anticipar que va a ocurrir y dar alternativas para afrontar la situación genera seguridad y rebaja la incertidumbre en los menos, haciéndoles sentir mejor.
  • Enseñemos estrategias de relajación. Si la preocupación le pone nervioso, seria importante que aprendiera a controlar su cuerpo. Para ello, podríamos jugar al Juego de la Marioneta que puedes encontrar más adelante.
  • Seamos modelo de imitación. Si los padres manejamos bien las preocupaciones diarias, será más probable que los niños/as hagan frente a los desafíos cotidianos. Si estamos preocupados por algo, hablaremos de nuestra preocupación y también contaremos como la resolveremos.
  •  Aprender a expresar los pensamientos y sentimientos optimistas en casa. Para ello podemos jugar a los Anteojos positivos (véase más adelante).
  • Alabemos y reconozcamos los esfuerzos y éxitos de nuestros hijos/as al confortar sus preocupaciones, temores y ansiedades. Los mensajes de valentía, de alegría, los besos y caricias que les damos ayudan a que los niños/as se sientan más seguros para enfrentarse  lo que les sucede. También podemos utilizar la economía de fichas para premiar sus conductas.


 Recomendaciones:

No tenemos que enfadarnos con nuestros hijos/as si se preocupan. Aunque sus preocupaciones parezcan tonterías, no lo son. Son las suyas ya las sufren. Lo mejor es atenderlas y ayudarles a que se enfrenten a sus miedos e inseguridades. Estamos modelando a unos pequeños/as hombres y mujeres y nosotros/as tenemos mucho que hacer para que se sientan más seguros y felices.


  JUEGOS QUE PODEMOS UTILIZAR

  • La caja de las preocupaciones. Escribimos y/o dibujamos con el niño/a las preocupaciones que tenemos. Las guardamos en una caja hasta la hora de hablar de ellas. Ponemos una hora concreta. Al abrir la caja, las comentamos buscando soluciones. Pasado el tiempo, se cierra la caja y… ¡no se habla más de ellas hasta el día siguiente! 
  • El juego de la marioneta. Proponemos a nuestro/a hijo/a ser una marioneta por un instante. La marioneta tiene unos hilos invisibles que moveremos y ellos tendrán que dejarse llevar. Haz que estire los brazos muy arriba hasta que vemos que empiezan a notar tensión. En ese momento, dejaremos que relajen sus brazos y nos concentraremos en otra parte del cuerpo. Haremos lo mismo con las piernas, los brazos, el cuello, las manos etc. Cuando hayamos conseguido que todo el cuerpo este en tesón, les iremos que vamos a romper los hilos y se tiene que dejar caer.
  • Los anteojos de lo positivo. Un día a la semana, la familia se pone los anteojos para comentar todo lo positivo que ha ocurrido. Enfocamos el anteojo hacia lo positivo, no hacia lo negativo. Después damos las gracias a quienes han contribuido a que haya ocurrido esa situación positiva.
  •  ¿Qué ha cambiado en casa? Observamos con detalle lo que hay en la habitación. Tras unos minutos cerramos los ojos y un miembro de la familia, que permanece con los ojos abiertos, cambios algún objeto de lugar. Cuando termine de hacer los cambios, abrimos los ojos y jugamos  a descubrir lo que se ha cambiado.
  • Ponemos letras de canciones. Por ejemplo: Don´t worry, be happy o Busca lo más vital (del Libro de la selva)
  •  Cantamos. Cantamos la canción: “… hakuna matata, una forma de ser. Hakuna matata, nada que temer. Sin preocuparse es como hay que vivir. Vivir así, aquí yo aprendí. Hakuna matata…”
  •  CORONAVIRUS. https://editorialsentir.com/cuento-gratuito-rosa-contra-el-virus/

 

Si tu hijo/a presenta alguno de los indicadores anteriormente comentados, puedes pedirnos ayuda más específica. Para más información no dudes en llamar o escribir un whatsapp a 636090517 o un e-mail a info@renaixcentrepsicolgoia.com ¡Estaremos encantados de poder orientarte!

 

 Referencia: Guía y cuento “Rosita y su libreta de las norias”

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